miércoles, 1 de abril de 2015

    Quizá la mayor felicidad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por la que cada uno pasa según sus necesidades.

    La primera es la puerta del sueño. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento, Y cuando alguien recibe una noticia traumática, es posible que se desmaye. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.

    La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para al menos hacerlo deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos y no hay curación posible. El dicho de que "el tiempo lo cura todo" es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.

    La tercera puerta es la de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan fuerte que se esconde en la demencia. Puede parecer que no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tiene que abandonar la realidad.

    La última puerta es la de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño,o eso al menos nos han enseñado.


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