lunes, 13 de octubre de 2014

     A veces, lo que el ojo no ve es lo más interesante. Nos recuerda que hay cosas que escapan a nuestro alcance: posiblemente no deje de ser así jamás. Probablemente, también sea lo mejor para nosotros. Es lo que sigue despertando nuestra curiosidad, nuestras ganas de saber. El afán de descubrimiento es inherente al ser humano.

sábado, 11 de octubre de 2014

     La gente desaparece cuando muere. La voz, la risa, el calor de su aliento, la carne y finalmente también los huesos. Todo recuerdo vivo termina. Es algo terrible y natural al mismo tiempo. Sin embargo, hay personas que se salvan de esa aniquilación, pues siguen existiendo en los libros que escribieron. Podemos volver a descubrirlos. Su humor, el tono de su voz, su estado de ánimo. A través de la palabra escrita pueden enfadarte o alegrarte. Pueden consolarte, pueden desconcertarte, pueden cambiarte. Y todo eso pese a estar muertos. Como moscas en ámbar, como cadáveres congelados en el hielo, eso que según las leyes de la naturaleza debería desaparecer se conserva por el milagro de la tinta sobre el papel. Es una suerte de magia.

domingo, 5 de octubre de 2014

     Lo que pasa entre dos, se queda entre dos. Esa ha sido siempre una verdad absoluta. Nadie ajeno a dos miradas, a dos brazos, a dos cuerpos y un sentido, puede lograr explicar lo que le sucede al mundo cada vez que dos personas se gustan. A veces (y me reservo el "siempre" por si creéis en los milagros) ni siquiera entre ellos consiguen entenderse, descifrarse, discernirse, definirse... Y eso es lo bonito. Encontrarte frente a alguien que no tiene explicación, que por alguna razón puede parar el planeta, y ambos, sin darse cuenta se mudan a un mundo aparte, en donde nadie los toca, en donde nadie los pueda ver. Y el universo es entonces solo una cosa de dos.