lunes, 16 de junio de 2014

Diez pequeños placeres de la vida:

La música de fondo en las películas. Porque la música por si sola siempre habla.
El olor de un libro ya sea viejo o nuevo. Por todas las aventuras que esconden en un puñado de hojas.
El sonido de las llantas en el pavimento. Por todos los quilómetros que aún faltan por recorrer.
El olor y el sonido del mar. Porque es el único momento en el que mis pies se conectan con la tierra.
El crujido de las ojas en otoño. Porque me parece emocionante, como una película de terror.
Las llamas consumiendo una hoja de papel. Por todas las palabras que no se dicen.
El sonido de las teclas en una máquina de escribir. Por todo aquello que se dirá y que el mundo tiene que conocer.
El olor a hierba y a tierra húmeda. Porque evocan muchos recuerdos de mi infancia.
El olor a café. Por todas las noches que pasé sin dormir por tomar taza tras taza.
El olor a perfume y en especial de su colonia. Porque cada vez que lo percibo busco su sombra en la pared.

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