lunes, 19 de mayo de 2014

El hilo rojo.


    Los japoneses creen que las personas predestinas a conocerse se unen por medio de un hilo rojo atado al dedo meñique.

    Esta leyenda surge cuando se descubre que hay una arteria que conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se empezó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Por eso también existe el hecho de hacer promesas entrelazando estos dedos con otra persona.






    La historia cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. Este hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse nunca, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero siempre es una muestra de unión que existe entre ellas.

    Una de estas leyendas cuenta que un anciano que vive en la luna, sale cada noche y busca entre las almas aquellas que están predestinadas a unirse en la tierra, y cuando las encuentra las ata con un hilo rojo para que no se pierdan.

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