lunes, 10 de febrero de 2014

     Ese amor que no sabes a ciencia cierta qué significa, que no sabes ni dónde empieza ni dónde acaba. Te gusta verlo, encontrarte y hablar con él, te cae bien y, cuando pasas un poco de tiempo sin verlo, lo echas de menos. En fin, ese amor que no puede ser más bonito... Porque es amor en estado puro. Sin la sombra de una preocupación, todo felicidad y sonrisas. Y ganas de darle sorpresas y de hacerle regalos, como esos que te gustaba recibir de tus padres y que a veces, sin embargo, no te hacen porque en ese caso no les corresponde a ellos.

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